Un diálogo entre la técnica, el color y la emoción. A través de la fluidez y el movimiento, mis formas celulares abstractas nacen donde las palabras no alcanzan.
Cada obra comienza con una emoción que busca su forma a través de las pinturas. Es un equilibrio constante entre lo que yo proyecto y lo que los colores proponen, hasta que la pieza encuentra su propia voz.
Antes de verter los colores, hay una mirada. La naturaleza, el agua, lo que late por dentro. Todo eso se convierte en la semilla de cada obra.
A diferencia de otros métodos, mi proceso busca el control dentro de la fluidez. Preparo mis propios colores, mediums y densidades para que el color se mueva con propósito.
Llega el momento de soltar. Lo que ocurre en el lienzo es un pacto entre lo que yo quiero y lo que el color decide. Por eso ninguna obra se repite jamás.
El estudio
La materia
El gesto
Los que no quieren imitar nada, no producen nada.
Antes de crear algo propio hay que pasar por una fase de imitación y aprendizaje. Sin copiar, sin interiorizar técnicas y referentes, no se puede avanzar ni producir algo nuevo. Toda creación auténtica atraviesa la imitación consciente: estudiar a otros, asimilar sus composiciones, deformarlas y hacerlas propias.
La originalidad nace, así, de la mezcla de influencias, copias y transformaciones del inconsciente. Es desde esa raíz humilde que empieza este trabajo.
Trabajo encargos personalizados desde mi estudio en Sevilla. Para hogares y espacios en toda España. Hablemos del color, del tamaño y del lugar donde vivirá la obra.